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Mas Anecdotas de Sierra Partida

Por Editorial Herbasa y Editorial Menphis
  
Otro ejemplo de respuesta venenosa. Cuando la agresividad de los hermanos españoles se acentuó en contra de quienes rechazaban dignamente toda posición de superioridad racial e intelectual hispana, el hermano José Bombi García, refugiado español, tuvo la osadía de leer un trazado en el que sin dar nombre, pintaba clarísima y directamente a Sierra Partida. Y afirmaba entre otras lindezas que “en el Filosofismo Masónico, había un hermano, ciertamente muy preparado, buen orador y quizá magnifico maestro en el mundo profano, pero al cual no se le quería en esos Valles. Lo mejor era que se “largara” y los dejara en paz”.
Cuando se concedió la palabra para comentarios, el aludido tan indirecta y directamente, la solicito. Mas de algún hermano tembló, esperando como era natural, una violenta reacción. La intervención fue inesperada:
-Mis hermanos me van a perdonar que no pueda comentar debidamente el magnifico trabajo del hermano Bombi. Pero es que estoy sufriendo en estos momentos un terrible problema en el mundo profano. Resulta que le abrí las puertas de mi casa, a un patán refugiado, le di un cuarto en la azotea, lo senté a mi mesa y compartí con el mi pan y mi sal, lo cubrí con mi techo en su abandono y desamparo y ahora resulta que me quiere sacar de mi propia casa y me quiere correr.
-Por eso, mis hermanos, ante este problema que me aqueja, no estoy en la posibilidad de comentar el bello trabajo de mi hermano Bombi, ejemplar refugiado entre nosotros…”
-Jamás volvió al filosofismo, el “hermano” Bombi.
Y casos como este se da también cuando se abren las puertas a “hermanos” de otros ritos y de otros Orientes quienes expresan su encandilado amor a la masonería dando de baja a quienes les abrieron las puertas o haciendo complots en contra de quienes realmente nacieron en nuestro Rito Escocés.

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Hay una indiscutible y definitiva tragedia en la Masonería. Cuando surge en ella alguien con posibilidades de convertirse en líder, de levantar a la Institución, prestigiarla y proyectarla, de inmediato es objeto de críticas y ataque, de persecuciones e incomprensiones. A tal grado, que muchas veces, o se decepciona y deja de luchar o se retira de la Orden.
Y sobrarían ejemplos, como en el caso del agresivo liberal, ex-Gran Maestro de la Orden, Luís Cataño Morlet. Al respecto concluyo sabiamente el hermano Ignacio Iraundegui:
-Los masones son tan ingenuos en materia política, que no se han dado cuenta, en tan largos años, que son precisamente nuestros adversarios encubiertos y colados hábilmente entre nosotros, los que impiden que surja un guía de la Orden. Y la mantienen en el estatismo, en la absoluta inercia. Ellos quienes proclaman su inmenso amor a la Masonería son los que provocan cismas, divisiones, controversias. Ellos calumnian y difaman desde la sombra a los hermanos valiosos. Ellos murmuran y lo critican y lo sabotean todo…
Ojala y un día milagroso por cierto, los masones abran los ojos y unifiquen ideologías, criterios y luchas.

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Una forma, desgraciadamente, con la que se mantiene a la Orden Masónica estática, carente de empuje, sin impulsos renovadores, en estado vegetativo, es la de “educar” a sus miembros en la practica lamentable de equivocadas “virtudes”. Entre las cuales, se imbuye la enseñanza negativa de adoptar en los Trabajos y en la vida profana una mal entendida actitud de modestia. De verdadera mansedumbre y paciencia humanas, que encierran al masón, tras una muralla de mediocridad.
Si un hermano sobresale, los masones “modestos” –para no llamarlos de otro modo- lo tildan de exhibicionista. Si obtiene triunfos y adquiere notoriedad es un ególatra. Si es reconocido y triunfa en todas sus empresas y cometidos, se convierte en un tipo pedante. Si gana premios y medallas lo califican de “Don Porfirio”. Y si actúa brillantemente, dentro y fuera de la Orden, es un soberbio y un orgulloso.
“Este siempre quiere lucirse”, exclaman los que son incapaces de hacer lo que el criticado hace. Es muy triste que se presten a tal juego otros masones más despiertos y avezados, dejándose arrastrar por los mediocres y por los incapaces que nunca alcanzan preponderancia alguna. Y aun mas lamentable, que tales elementos incapaces, sean aprovechados, hábil e inteligentemente por los enemigos de la Orden, incrustados en nuestras filas, que con labor “jesuítica” por demás sutil, cumplen el cometido de mantener a la Orden Masónica ignorada e ignorante. En total mensadumbre, carente de bríos, apagada en suma.
Y convierten en borregos, en siervos, en masa castrada a los “hombres libres”, en la misma forma en que el Clero mantiene a su grey, a sus “ovejas”, dominadas y sojuzgadas. Para que sigan tan solo el esquilón sonámbulo y vil de los cabestros.
Se cumple entre nuestros afiliados la angelical consigna y ultraterrena promesa:
-“El reino de los cielos es para los mansos de espíritu”
Para los mensos, afirmamos. Porque hemos repetido hasta el cansancio:
-La Masonería es una elite. No una masa amorfa e informe. La Masonería es una sociedad de hombres selectos. No de anodinos. El masón es un hombre de acción, no un ente pasivo, sumiso y acobardado, el masón es un ser pleno de impulsos, con orgullo, con arrojo, viril y tenaz.
Los modestos, los mansos, los humildes, nacieron para esclavos. El masón nación para la lucha, para el triunfo, para la libertad…

 

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Aqui les recomendamos un libro del H:. Alfonso Sierra Partida en que se compendia un buen numero de anecdotas de las cuales presentamos una muestra